
Acrisio no tuvo descendencia masculina y un oráculo le vaticinó que moriría a manos de un descendiente masculino suyo.
Para evitar que su hija tuviera descendientes la encerro en una cámara subterranea de bronce, o segun la versión mas moderna y conocida en una torre de bronce junto a su nodriza.
Pero el todo poderoso Zeus consiguió llegar a ella convertido en lluvia de oro y engendró a un vástago.
Cuando Perseo tenía unos cuatro años, Acrisio lo escuchó jugando. Sacó a Dánae y a su hijo y los arrojó a un río en una cesta con la esperanza de que la corriente los arrastrara y murieran ahogados.
Pero la suerte quiso que cayeran en las redes de Dictis, hermano del rey de Sérifos.
Cuando el rey vio a Dánae se enamoró de ella y decidió seducirla, pero sabía que no podría hacerlo mientras su hijo, que ya había crecido, la protejiera.

Por eso dijo que se iba a casar con Hipodamia y celebró una fiesta en la que todos los que acudieran deberían llevar un regalo para el novio.
Perseo le dijo que por él incluso llevaría la cabeza de una gorgona.
Cuando el rey escuchó esto vió que allí tenía la oportunidad de librarse de él para siempre. El día de la fiesta rechazó el caballo de Perseo y le pidió la cabeza de la gorgona. Otra versión posterior, dice que Perseo no tenía dinero para un caballo y el rey le dijo que le llevara la cabeza de la gorgona.
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