lunes, 4 de agosto de 2008

Sátiros y Silenos



Eran espíritus de la naturaleza, como las Ninfas, pero a diferencia de estas, que tenían la apariencia de hermosas jóvenes, los sátiros y Silenos, en un principio tenían la apariencia de un hombre, con algún elemento animal, normalmente cola de caballo y solían tener la nariz chata.
Después se les diferenció en la mitología, a los Silenos se les representaba de la misma manera y en cambio a los Sátiros se les representó como hombres-cabra, con cuerpo humano, pero patas de cabra y unos pequeños cuernos.

Su papel en la mitología, tanto de Sátiros como de Silenos era el de perseguir a ninfas o acompañar a Dionisio.

Eran vistos como seres lujuriosos, tanto que en sus representaciones se muestra claramente que están excitados y a demás como bebedores, sobretodo los Silenos, que llegaban a pillar tremendas borracheras. Por eso no es raro ver representado a un Sátiro que sujeta a un Sileno borracho.

De entre los sátiros, destaca Marsias que acabó mal por competir con el dios Pan en un certamen musical.

Y de entre los Silenos destaca Sileno, que viene a ser el cabecilla de estos, se dice que fue el tutor de Dionisio.

Este aparece en dos relatos mitológicos, uno cuenta como Midas lo emborrachó, echando vino en una de sus fuentes favoritas, para posteriormente preguntarle que es lo mejor que le puede pasar a un hombre, a lo que Sileno, después de negarse en varias ocasiones contestó:
estatua de Sileno con Dionisio

Lo mejor para un hombre es no nacer y en el supuesto de nacer, morir cuanto antes.


Otro relato cuenta como llegó a la corte del rey Midas, conducido por unos campesinos que lo habían encontrado en estado de embriaguez.

Midas enseguida lo reconoció e hizo unas fiestas que duraron 10 dias en su honor y después  lo devolvió a Dionisio.

Dionisio estaba tan contento de recuperar a su tutor o amigo que le concedió un Don a Midas.

Después de pensárselo, Midas decidió que quería el don de convertir en oro todo lo que tocara y Dionisio se lo concedió.