
Piramo y Tisbe eran dos jovenes de gran hermosura que vivían en casa contiguas, gracias a que eran vecinos se conocieron y se enamoraron, pero sus padres no aprobaban su amor. Un pequeño agujero en una pared común a las dos casas les permitía hablar y besarse pero lo que ambos anhelaban era estar juntos, sin una pared que les impidiera abrazarse, por lo que acordaron escaparse y reunirse bajo un árbol para posteriormente salir de la ciudad. Llegada la noche cada uno sale de su casa burlando a sus padres, Tisbe llega antes y es entoces cuando avista una leona y sigilosamente se esconde en una cueva, pero por el camino se le cae un velo que la leona encuentra, desgarra y tiñe con la sangre de su anterior presa. Cuando Piramo llega y ve ese velo, cree muerta a Tisbe, por lo que con su propia espada acaba con su vida. Tisbe sale de la cueva y vuelve junto al árbol acordado, allí encuentra el cuerpo sin vida de su amado y decide matarse con la misma espada con la que él se quitó la vida, la coloca bajo su pecho y se hecha sobre el hierro aún tibio por la sangre de su anterior víctima. Sus padres y los dioses se conmueven y permiten que sus cenizas descansen en una misma urna.
1 comentarios:
Fántasticos mitos.
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