sábado, 9 de noviembre de 2013

Dédalo



                               


Dédalo era un arquitecto y artesano famoso por haber construido el laberinto en el que fue encerrado el Minotauro.

El artesano ayudó a Pasifae (esposa de Minos) cuando Poseidón la castigó con la zoofilia, elaborando una vaca hueca para que la reina pudiera aparearse con un hermoso toro. De esa unión( la de el toro con Pasifae) nació el Minotauro.

Posteriormente perderá el favor de Minos y este le encerrará junto a su hijo Ícaro, en el laberinto.
Para escapar inventa unas alas hechas con plumas y cera.
Cuando las acabó emprendieron el vuelo, pero antes de partir advirtió a su hijo de que no volara muy alto  porque el sol derretiría la cera que mantenía unidas las plumas de sus alas. Cuando pasaron Samos, Delos y Lebintos, el muchacho empezó a ascender haciendo caso omiso del consejo paterno. El ardiente sol ablandó la cera y las plumas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Su padre lloró y lamentando amargamente sus artes, llamó en su honor Icaria a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro había caído. Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia, donde gobernaba el rey Cócalo. Allí construyó un templo a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.

Posteriormente su hermana le dejará a su hijo Perdix a su cargo para que aprenda las artes mecánicas. El muchacho era un alumno capaz y dio sorprendentes muestras de ingenio. Caminando por la playa encontró una espina de pescado. Imitándola, tomó un pedazo de hierro y lo cortó en el borde, inventó así la sierra. Inventó también el compás uniendo dos trozos de metal con un remache y afilando sus puntas. Dédalo tenía tanta envidia de los logros de su sobrino que cuando un día estaban juntos en lo alto del templo de Atenea en la Acrópolis, aprovechó la oportunidad y lo empujó. Pero la diosa, que favorece al ingenio, le vio caer y cambió su destino transformándole en un pájaro bautizado con su nombre: la perdiz. Este pájaro no hace su nido en los árboles ni vuela alto, sino que anida en los setos y evita los lugares elevados, consciente de su caída. Por este crimen Dédalo fue juzgado y desterrado.