miércoles, 3 de junio de 2015

Ío y Zeus

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Juno descubriendo a Júpiter con Ío. Peter Lastman



La genealogía de Ío varía en las fuentes clásicas: según las tradiciones más antiguas, es hija de Pirén, esto la hacía nieta de Argos y bisnieta de Níobe y Zeus. Posteriormente, se alarga la lista de reyes argivos y se considera a la joven hija de Yaso, pero, la versión más conocida de su geneaolgía es la que dan los trágicos y Ovidio. Según esta, es hija del dios río Ínaco.

Su padre la nombró sacerdotisa del templo de Hera, pero Zeus se enamoró de ella y la sedujo.

Según Apolodoro, cuando Hera se enteró de esta relación, Zeus transformó con un toque de mano a su amante en vaca para esconderla de su esposa y juró que no había tenido nada con esa chica. La diosa no quedó convencida y le pidió que le entregara al animal para ponerlo bajo la custodia de Argos Panoptes.

Ovidio señala que descubrió la infidelidad al ver una zona de Argos oscurecida, acudió hasta allí a toda prisa y encontró a Zeus junto a Ío, ya transformada en vaca. Por lo demás su versión no varía de la anterior.

Esquilo da una versión distinta de la metamorfosis en vaca de Ío; Cuenta que fue Hera quien la transformó para acabar con los encuentros que la joven mantenía con su marido, pero no logró su objetivo pues Zeus mantuvo la relación transformado en toro. Al ver fallido su plan, Hera no tuvo más remedio que poner al animal bajo la custodia de Argos.

Después de esto, Zeus ordenó a su hijo Hermes, patrón de los ladrones, que robara a la vaca. Cuenta el mito que un tal Hierax descubrió las intenciones de Hermes y por eso fue transformado en halcón como castigo. Para poder robar al animal tuvo que matar a su guardían. Según Ovidio, primero lo durmió con la música de su flauta y con su vara mágica y luego lo decapitó con una hoz.

Cuando Hera se da cuenta de que Hermes a logrado arrebatar al animal, envía un tábano contra ella para asegurarse de que permanecerá en movimiento y Zeus no podrá estar con ella. El recorrido que hace Ío cambia en función de la fuente: en las primeras versiones recorre únicamente territorios de la Árgólide ( se cree que va desde Argos hasta el Heraion, en una colina llamada Eubea situada a las afueras de Micenas); otras dicen que se estableció en la isla de Eubea donde dió a luz a su hijo Épafo.

En el Prometeo encadenado de Ésquilo pasa por el Caucaso, allí ve al titán atado a una roca. Él le predice que su viaje la llevará por las tierras de las Gorgónas y las Grayas y también por las de Arimaspos y Grifos hasta que finalmente llegará al territorio donde posteriormente (en el siglo VII a.C.) será fundada la colonia griega Náutratis.

En época clásica nace la versión más conocida del mito en la que Ío llega hasta Egipto y allí Zeus la devuelve a su forma original. Después alumbra a Épafo.

El Prometeo Encadenado da una versión cusiosa del mito. En esta obra Ésquilo cuenta que la joven tiene un sueño en el que se le ordena ir a los prados de Lerna y una vez allí debía mantener relaciones con Zeus. En un principio no hace nada, pero cuando posteriormente le cuenta el sueño a su padre, él envía emisarios a los oráculos de Dodóna y Delfos para saber que debía hacer. Los Oráculos le contestan que Ío debe abandonar su casa porque si no su linaje será destruido. Ínaco hace caso a los oráculos y echa a su hija de casa. Entonces ella se transforma en vaca (no dice quién ni como) y emprende el viaje que concluiría en Náutratis.