martes, 27 de mayo de 2008

Edipo


                                 

Cuando nace el hijo de Iocasta y Layo, el oráculo de Delfos dice que acabará matando a su padre y casándose con su madre.

Para evitar esto Layo ordenó a uno de sus sirvientes matarlo, pero este se apiadó del bebé y lo colgó a un árbol de los pies, en el monte Citerón.

Un pastor que pasaba por allí lo descolgó y se lo entregó a su rey. Le llamaron Edipo porque al verlo por primera vez, tenia los pies inflamados.

Cuando Edipo creció, se enteró de lo que había vaticinado el oráculo y decidió irse de Corinto a Tebas, para evitarlo.

De camino se cruzó con Layo y lo mató, sin saber quién era, además libró a Tebas de la Esfinge, acertando su acertijo.


Hacía años que Hera había enviado un monstruoso ser con un bello rostro de mujer, cuerpo de león y alas de pájaro como castigo por el rapto de Crisipo  por parte del rey tebano.

En agradecimiento los tebanos lo convirtieron en su rey y le entregaron la mano de su reina. Sin saberlo Edipo, se había cumplido el oráculo. Sus súbditos le cuentan lo ocurrido con su anterior rey y él promete vengar su muerte y buscar a su asesino.

Con Iocasta tuvo cuatro hijo Antígona, Ismene, Polinices y Eteocles.

Finalmente se entera por Tirésias de que el asesino que busca es el mismo. Cuando Iocasta descubre que él es su hijo y que se había cumplido el oráculo, se cuelga en su habitación del palacio.
Edipo para no ver su tragedia se quita la vista con los broches del vestido de Iocasta y se exilia a Colono.