viernes, 7 de junio de 2013

Apolo y Dafne.



Después de haber matado a la serpiente Pitón, Apolo se percató de que Eros le observaba. Entonces se burló del dios porque sus flechas no mataban a nadie. El hijo de Venus, irritado a causa de las burlas, sacó dos flechas: una de oro y otra de plomo. La primera que hace enamorar la dirigió a Apolo y la segunda que hace repudiar a la ninfa Dafne.

Enseguida hizo efecto y Apolo sintió un amor desmedido por la ninfa. Intentaba alcanzarla pero ella huía de él como un ciervo lo haría del león. No por eso dejaba de perseguirla Apolo e incluso preocupado por que su amada cayera le dijo que huyera más despacio que él la perseguiría también más despacio.

Finalmente, Apolo está punto de alcanzar a su amada, pero ella se dirige a su padre Peneo y le pide ayuda porque prefiere morir a verse junto a un hombre. El padre transforma a su hija en Laurel. Apolo, al verla convertida en árbol le dice: no pudiste ser mi esposa, pero serás mi árbol y desde entonces siempre lleva una corona con sus hojas.