sábado, 16 de noviembre de 2013

La sibila de Cumas


La sibila de Cumas (atribuida a Francesco Rosselli)

Su padre se llamaba Teodoro y su madre era una ninfa. Tenía el don de la profecía y dictaba sus predicciones en verso. Se la conocía como Sibila de Cumas porque pasó la mayor parte de su vida en esta ciudad situada en la costa de Campania (Italia) aunque había nacido en una gruta del monte Córico.

En la antigüedad se la consideró como la más importante de las diez sibilas conocidas. Apolo inspiraba las profecías de todas ellas y, según cuenta Ovidio en sus Metamorfosis se enamoró de la adivina de Cumas. Con la esperanza de seducirla le prometió concederle un gran deseo. Ella cogió un puñado de arena en su mano y pidió vivir tantos años como partículas de tierra había cogido; pero se le olvidó pedir también la eterna juventud. Con los años empezó a consumirse hasta tal punto que tuvieron que encerrarla en una jaula que colgaron del templo de Apolo en Cumas. La leyenda dice que vivió nueve vidas humanas de 110 años cada una.

También se cuenta de ella, y así lo recoge la Eneida, que en una ocasión guió a Eneas, príncipe troyano, a través del Hades para visitar a su padre Anquises. En las Metamorfosis, Ovidio también relata esta historia. Cuenta que Eneas acudió a la adivina para que le guiara por el Averno donde este conocerá de la mano de su difunto padre lo que el futuro le depara. Mientras regresan del lugar, Eneas agradece a la sibila que le hiciera de guía y le promete que fundará en su honor un templo. Entonces ella le confiesa que el mismísimo Apolo quedó prendado de ella y le concedió un deseo. Ella. como se ha relatado antes, pidió vivir tantos años como granos hubiera en el puñado de tierra que había cogido. Olvidó pedir también la eterna juventud y también esto le ofreció Apolo a cambio de casarse con él pero aún así ella rechazó a su divino pretendiente.



En otra ocasión se presentó ante el rey romano Tarquinio el Soberbio como una mujer muy anciana y le ofreció nueve libros proféticos a un precio extremadamente alto. Tarquino se negó pensando que los conseguiría más baratos y entonces la sibila destruyó tres de los libros. A continuación le ofreció los seis restantes al mismo precio que al principio; Tarquinio se negó de nuevo y ella destruyó otros tres. Ante el temor de que desaparecieran todos, el rey aceptó comprar los tres últimos pero pagó por ellos el precio que la sibila había pedido por los nueve. Estos tres libros fueron guardados en el templo de Júpiter y eran consultados en situaciones muy especiales. En  el año 83 a. C. el fuego destruyó los llamados Libros Sibilinos originales y hubo que formar una nueva colección que no ha llegado hasta nuestros días porque en el año 405 también se destruyeron. Estos libros ejercieron gran influencia en la religión romana hasta el reinado de Augusto.



La sibilla Cumana (Domenico Zampieri)
Sibila de Cumas (Donato Creti)

                                   




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