viernes, 21 de marzo de 2014

Aracne

File:Veronese, Paolo - Arachne or Dialectics - 1520.jpg


Aracne era una joven muchacha a la que se le daba muy bien tejer.
Presumía mucho de ello e incluso decía que era mejor que la mismísima Palas Atenea.

Un día la diosa se presentó ante ella con apariencia de anciana e intentó convencerla para que no se midiera con una diosa.

Al ver la negativa de Aracne mostró su apariencia real y la retó para ver quién tejía el mejor tapiz.

Atenea creó un tejido en que los dioses aparecerían soberbios y centrales en su augusta majestad.

Luego pintó con la aguja un  toro y un mar y bordeó la tela con ramas de olivo de la paz.

Pero Aracne dibujó a las deidades con sus debilidades más carnales, en un trabajo tan brillante y delicado, que la diosa, fuera de sí, rompió  y golpeó a su rival.

Viendo la furia divina que había provocado su insana soberbia, la joven mortal intentó terminar con su vida pasándose un lazo por la garganta.

Atenea no lo permitió. “Vive, sí, pero cuelga, malvada”, le dijo y la transformó en araña.