martes, 30 de julio de 2013

Atlas




Cuenta Diodoro Sículo en su biblioteca histórica que  hubo un antiguo rey de Mauritania muy sabio,
además de filósofo y matemático, era un gran astrólogo. Se cree que descubrió la esfericidad de las estrellas.
Estaba casado con su sobrina Hesperis, con la que tuvo a las seis Hespérides o también llamadas Atlántides.
La familia tenía rebaños de ovejas doradas. Cuando Busiris quiso raptar a las hijas de Atlante por lo que envió piratas para que las secuestraran, Héracles los encontró mientras comían en una playa, rescató a las muchachas y las devolvió a su padre. Como recompensa Atlas le ofreció dos ovejas ( en griego  μηλον puede significar manzana, fruto o bien oveja)  de oro que le había pedido Euristeo.

A partir de este personaje podría haber surgido el mítico titán Atlas, padre de las Hespérides, a las Pleyades, a Calipso, a las Híades y a Mera. Era hijo de Japeto y Clímene y hermano de Prometeo, Epimeteo y Menecio. Aunque hay versiones que le hacen hijo de Urano y Gea.
Atlas fue el cabecilla de los Titanes en la titanomaquia, la guerra que enfrentó a los dioses olímpicos con los Titanes. Tras esta guerra que duró unos once años, Zeus encerró a los Titanes en el Tártaro pero a Atlas le impuso un castigo especial: sostener el cielo sobre la tierra.

Además era el encargado de guardar el jardín en el que se hallaba el árbol que daba manzanas de oro. Un día se presentó Perseo ante él y le dijo que era hijo de Zeus, en seguida se acordó de la profecía de Temis: " Atlas, llegará el día en que tu árbol será despojado de su oro por un hijo de Zeus" y echó a Perseo, entonces el héroe, enfurecido, sacó la cabeza de la gorgona y lo convirtió en piedra, dando lugar así a la cordillera de Atlas"

Según otras versiones, fue Héracles el que se presentó ante Atlas y le engañó para que le consiguiera las manzanas que le había pedido Euristeo. Se ofreció para sujetarle el cielo mientras él lo hacía y lo envió a recogerlas. Cuando volvió Atlas, no quería volver a sostener el cielo y le dijo a Héracles que él mismo entregaría las manzanas a Euristeo. Pero el héroe le vuelve a engañar pidiéndole que sostuviera un solo momento el cielo.