domingo, 20 de abril de 2014

Aretusa



Aretusa era una náyade que formaba parte del séquito de la diosa Ártemis y como miembro de este, había decidido permanecer vírgen. Cuenta Ovidio que un día volvía acalorada de la Estínfálide topó con el río Alfeo y decidió refrescarse en sus aguas. Mientras nadaba en sus agus, se le apareció el dios Alfeo. Atemorizada, huyó rápidamente dejando sus ropas junto al río. Corrió y corrió pero el dios la apremiaba y cansada ya de correr pidió ayuda a su divina amiga Ártemis. Esta la ocultó de Alfeo bajo una nube pero no logró su propósito porque Alfeo la descubió al ver las huellas que había en el suelo bajo la nube y por eso aguarda en aquél lugar.

Entonces Ártemis transforma a su compañera en aguas pero el dios reconoce a su amada en ellas y se transforma también en fluido para unirse a su amada. Ártemis escondió bajo tierra el caudal que anteriormente fue su compañera y lo transportó a Ortigia.

Esta historia podría venir de la creencia popular de que el río Alfeo se comunicaba por bajo tierra con el manantial de Aretusa. De hecho, Estrabón dice que si se arrojaba una copa al río Alfeo, esta aparecía en la fuente de Ortigia.

Otra historia cuenta que Alfeo se enamoró de Aretusa y la persiguió hasta Letrini. Allí la ninfa cubrió su rostro con barro y pidió a las ninfas de su séquito que hicieran lo mismo, de este modo, Alfeo no pudo saber quien era su amada y se retiró.